MI SARTÉN NO FUNCIONA. LA PLACA NO LA DETECTA. SOLUCIONAR PROBLEMAS CON LAS COCINAS DE INDUCCIÓN.

Las placas de inducción son tan caprichosas que no solo reclaman utensilios específicos para ellas sino que, además, éstos tienen que cumplir con otros requisitos para que funcionen correctamente. Y aunque son bastante sencillos, si no los tienes en cuenta puedes arrepentirte de haber cambiado tu fogón de toda la vida por esa placa de inducción que parecía tan bonita cuando la viste en la tienda. No serías el primero. A continuación te damos algunas indicaciones básicas para detectar y solucionar los principales problemas.

 

1. Si tu sartén no es de inducción, no funcionará nunca

 

Si tu sartén o cacerola no funciona, lo primero que tienes que hacer es asegurarte que realmente es para inducción. Seguro que está escrito en algún lugar, a los fabricantes de utensilios de cocina les gusta ponerlo en la base, pero en caso que no sea así, o si eres de los que no se fían, lo mejor para comprobarlo es colocar un imán en la base. Si se pega, entonces de momento vas bien. Pero si no lo hace, no hace falta que compruebes nada más, lo sentimos pero vas a tener que comprarte otra.

 

2. El tamaño sí importa: el diámetro de los utensilios debe coincidir con el de la zona de cocción

 

Superado este primer paso básico, la segunda cosa más importante es el tamaño, que en este caso importa mucho. El diámetro de la base del recipiente debe ser igual al diámetro de la zona de cocción. Si la base es demasiado grande habrá zonas que quedarán fuera y no se calentarán bien y si, por el contrario, es demasiado pequeña puede incluso que la placa no se active. Y esto último nos lleva al siguiente y muy importante punto.

 

3. La sartén no siempre tiene la culpa de que la placa de inducción no funcione

 

No todas las placas de inducción son iguales. Las áreas de cocción de las placas más sencillas únicamente reconocen los recipientes a través de un detector situado en el límite exterior de cada zona de cocción. Esto resulta siempre un problema: los productos pequeños o medianos, que son los más utilizados, solo funcionan en una o dos áreas de cocción, ya que las áreas más grandes no los detectan. Así que acabamos cocinando solo en dos zonas, enfadados porque tenemos prisa y el “fogón” que queremos utilizar ya está ocupado y desaprovechando la mitad de la placa de inducción. Por eso te recomendamos que gastes un poquito más y apuestes por una placa con múltiples detectores en cada área de cocción o, si puedes permitírtelo, por una de las nuevas placas de inducción sin zonas. Si aún no tienes una placa de inducción y te estas informando, te recomendamos que leas nuestro post sobre cómo elegir tu cocina ideal.

 

4. Hay que mantener el contacto

 

La placa de inducción no se activa si no hay contacto. Y para eso necesitarás sartenes y cacerolas gruesas, de base plana e indeformables, es decir, que no se abomben con el uso. Si la base es demasiado fina, y especialmente cuando cocinamos a mucha temperatura o dejamos la pieza vacía en el fuego, ésta se sobrecalienta, se abomba, se degrada y, en casos de sobrecalentamiento extremo, pueden llegar a producirse daños en la placa. Para que esto nunca te pase, debes aprender cómo reconocer las sartenes de calidad en la tienda y a elegir el menaje perfecto. También deberás cocinar con cuidado, evitando dejar una pieza abandonada en el fuego, ya que el sobrecalentamiento no afecta únicamente a tus sartenes, sino también a tu placa de inducción.

 

5. Los chefs lo hacen, pero tú no

 

Todos tenemos en la cabeza esa imagen de un chef cocinando en su restaurante, agitando las sartenes alegremente para remover un salteado en lugar de hacerlo con una cuchara. Sí, es muy chulo y divertido, pero no lo hagas en casa. Primero porque vas a salpicarlo todo y segundo porque, si tienes una placa de inducción o vitrocerámica, la rayas seguro. Hay muchas otras cosas que no deberías hacer nunca en casa. Los manuales de instrucciones que vienen en las cajas de los productos siempre lo explican, pero como no se los lee nadie, hemos hecho una versión más divertida que incluye todo lo que deberías saber para cuidar los productos de menaje de cocina.

 

6. No limpies la placa de inducción con cualquier cosa

 

Además de caprichosa, tu placa de inducción es delicada y puede rayarse con facilidad si no vigilas un poco. Incluso un poco de sal puede llegar a hacerlo, así que debes retirar cualquier resto de comida con cuidado. Y mantenerla siempre limpia para que te dure muchos años. Después de cocinar espera a que se enfríe un poquito y frótala suavemente con un paño o esponja limpia y húmeda. Utiliza siempre productos de limpieza específicos para placas vitrocerámicas o de inducción. Cuando termines, sécala siempre. Y recuerda: nunca, nunca, nunca utilices productos o materiales abrasivos. En este post encontrarás más consejos de limpieza y mantenimiento de las placas vitrocerámicas y de inducción.

 

Los productos Castey tienen un rendimiento inmejorable en las cocinas de inducción. Si prefieres cocinar con aluminio fundido, te recomendamos Classic InductionVulcano y Fundix. Pero si prefieres cocinar con otros materiales, nuestras colecciones de acero inoxidable y de hierro fundido se adaptarán perfectamente a tus necesidades. Y además de ser aptos para inducción y todo tipo de cocinas, nuestros productos te ofrecen muchas otras ventajas prácticas, como nuestro sistema de mangos desmontables, que ahorra espacio de almacenaje, optimiza la limpieza manual y en el lavavajillas, facilita cocinar en el horno y hace que tu menaje de cocina sea mucho más versátil.

 

 

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¿POR QUÉ MI SARTÉN NO SIRVE PARA LAS COCINAS DE INDUCCIÓN?

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No todas las sartenes son iguales. Son sartenes, sí. Y sirven para lo mismo. Cierto. Pero entre una sartén buena y una sartén normalita hay mucha diferencia. Y no únicamente a nivel de precio, hecho que resulta evidente en la tienda cuando comparamos sartenes, sino a nivel de calidad, y a veces no sabemos si una sartén es buena o mala hasta que la usamos en casa. Si no quieres volver a llevarte un disgusto, lo mejor es aprender a distinguirlas antes de comprarlas. Y es que para elegir una buena sartén no hace falta ser un experto, solo seguir las pautas que te damos a continuación.

 

El principal factor que influye en la calidad de una sartén es el material y el proceso que se ha utilizado para fabricarla. Una sartén puede hacerse de muchos materiales, las hay de hierro y de acero inoxidable, pero la mayoría de las que encontraréis en la tienda son de aluminio y se distinguen por su proceso de fabricación. Y aunque de entrada puede parecer que la diferencia entre un proceso de fabricación y otro no debe de ser mucha porque al fin y al cabo todo son sartenes, la verdad es que la hay. Y mucha.

 

A continuación vamos a hablar únicamente sobre cómo elegir una buena sartén de aluminio pero si las prefieres de otros materiales como el acero inoxidable y el hierro fundido, haz click aquí.

 

Las sartenes de aluminio pueden ser de aluminio fundido, de aluminio forjado o de aluminio estampado

 

Casi todas las sartenes que encontraréis en la tienda son de aluminio fundido, de aluminio forjado o de aluminio estampado. Saberse los nombres siempre queda bien, y a lo mejor un día nos sirve para ganar una partida de Trivial, pero lo importante es distinguirlas y saber qué diferencias hay entre ellas para elegir las mejores. Así que vamos a ello.

 

Las sartenes de aluminio estampado son las más baratas, pero también las menos fiables

 

Las sartenes de aluminio estampado se fabrican a partir de una lámina plana y poco gruesa de aluminio a la que se aplica una gran presión con una prensa que tiene forma de sartén. Este proceso de fabricación es el más sencillo y también el más barato, por eso las sartenes de estampación son también las más baratas, las que podemos encontrar a partir de tres euros en cualquier tienda. Genial, pues me quedo con ésta ¿verdad? Sí, podemos quedarnos con ésta, claro, pero tiene un problema: cuando el aluminio se calienta tiende a volver a su forma original, en este caso, a una lámina plana, por eso al poco de usarlas notamos que se van deformando y que la superficie de cocción se abomba. Este factor, sumado al hecho que el antiadherente que acostumbran a llevar es de poca calidad, hace que su ciclo de vida sea muy corto.

 

Las sartenes de aluminio forjado tienen una buena relación calidad-precio, pero no todas funcionan igual de bien

 

Las sartenes de aluminio forjado se fabrican de un modo muy similar a las sartenes de aluminio estampado, pero en este caso se aplica calor al prensado. Esto permite dos cosas: que la lámina de aluminio sea más gruesa, y por tanto más resistente que la que se utiliza en las sartenes de aluminio estampado y minimizar la deformación de la pieza cuando se cocina. Y aunque estas sartenes son más caras, pagar un poco más realmente compensa, porque prácticamente no se deforman, duran más y cocinan mucho mejor que las sartenes de aluminio estampado. Eso sí, debes asegurarte que tienen un buen grosor y un buen antiadherente, ya que estos dos factores influyen mucho en el precio final. Una sartén de aluminio forjado fabricado a partir de una lámina fina también se deforma y se abomba. Y si la lámina es fina, probablemente lleve también un antiadherente malo.

 

Las sartenes de aluminio fundido son las más caras, pero también son las mejores sartenes del mercado con diferencia

 

Y por último tenemos las sartenes de aluminio fundido. En este caso se parte de aluminio líquido y se vierte en un molde que tiene forma de sartén. De este modo la sartén nunca se deforma al cocinar, porque ésta es su forma original. Este proceso es el más caro pero también el que aporta mejores resultados en la cocina, hecho que las convierte en las mejores sartenes del mercado. Uno podría preguntarse qué puede haber mejor que las sartenes de aluminio forjado. Si una sartén de aluminio forjado es resistente, duradera, cocina bien y tiene un precio razonable, ¿hace falta más? Pues depende de la necesidad de cada uno. Trabajar con aluminio fundido permite dar distintos grosores a la pieza, hecho que ayuda a repartir mucho mejor el calor y a conseguir que los alimentos se cocinen por igual en toda la superficie de cocción. Y por supuesto luego también están otros detalles, como los acabados, que son mejores, o las posibilidades que el aluminio fundido te da a nivel de diseño. Además, las sartenes de aluminio fundido acostumbran a llevar los mejores antiadherentes, así que resultará mucho más difícil que se te vuelva a pegar la tortilla de patatas.

 

Vale, y ahora ¿cómo las distingo en la tienda para elegir las mejores?

 

Distinguir una sartén de aluminio estampado en la tienda es muy fácil. El precio ya os dará una pista bastante clara de que se trata de una sartén de estampación. Pero si sois de aquéllos que no se fían, sólo hace falta cogerla y tocarla un poquito. Veréis que no pesa casi nada y que es muy fina.

 

Diferenciar una sartén de aluminio forjado de una sartén de aluminio fundido ya es un poco más complicado porque los distintos grosores que se aplican al aluminio fundido no se detectan a simple vista y el peso es bastante similar. En este caso lo mejor es que os fijéis en el embalaje, porque a las sartenes de aluminio fundido saben que son las mejores y les gusta presumir de ello, así que siempre lo llevan escrito en la etiqueta con letras grandes. Sí, se trata de un sistema de detección poco científico, pero es muy efectivo.

 

A partir de aquí, tú decides. A lo mejor sigues prefiriendo tener una sartén de aluminio estampado porque, total, tampoco la usas mucho. Pero por poco que te guste cocinar, te recomendamos que gastes un poquito más y optes por una sartén de aluminio fundido. Comprobarás que la diferencia realmente se nota.

 

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El mango de mi sartén se desmonta. ¿Estará roto? ¡Noooo! ¿Y para qué quiero yo una sartén con mango desmontable? Pues de entrada puede parecer algo sin demasiada importancia, pero a veces son precisamente estos pequeños detalles los que marcan la diferencia y en el caso de los las sartenes con mango desmontable aún más. Por eso todos los mangos Castey se pueden desmontar. Hay muchísimas razones para usar sartenes con mango desmontable y aquí te contamos algunas, pero seguro que si le echas un poco de imaginación encontrarás aún más motivos para hacerlo.

 

1. Las sartenes con mango desmontable casi no ocupan espacio y te caben cualquier armario

 

La verdad es que con el precio que tiene el metro cuadrado de vivienda hemos tenido que reducir espacio para todo y la mayoría de cocinas no son precisamente grandes. O al menos no tan grandes como nos gustaría. Así que hacemos lo posible para poder tener sitio para todos esos aparatos de cocina que tanto nos gustan. Usar sartenes con mango desmontable ahorra muchísimo espacio en el armario para que no tengamos que renunciar a nuestros gadgets de cocina preferidos. Podemos dejar el mango de la sartén en un cajón y montarlo en un momento cuando queramos cocinar.

 

2. Si desmontas el mango de tus sartenes podrás limpiarlas a mano más cómodamente

 

Aunque la mayoría de sartenes pueden limpiarse en el lavavajillas, siempre es más recomendable lavarlas con agua caliente, jabón y una esponja suave. Pero también es cierto que si las lavamos a mano el mango siempre acaba chocando con el grifo o la sartén no nos cabe en la pila. Esto hace que aclararla resulte tremendamente engorroso: acabamos salpicándolo todo y poniéndonos perdidos y de mal humor. Te sorprenderá la diferencia entre limpiar una sartén con el mango fijo y limpiar una sartén con mango desmontable. Y es que cuando el mango está desmontado, la sartén es prácticamente como un plato y de limpia en un momento.

 

3. Si separas el mango ahorrarás espacio en el lavavajillas y podrás limpiar más cosas a la vez

 

De todos modos y para ser sinceros con nosotros mismos, limpiar las sartenes a mano teniendo un lavavajillas da mucha pereza. Así que lo más rápido y práctico es ponerlas directamente en el lavaplatos. Pero si no tenemos cuidado el mango choca con la parte de arriba del lavavajillas y la sartén no cabe, así que acabamos limpiando la sartén a mano, con lo poco que nos gusta fregar los platos cuando nos hemos acostumbrado al lavavajillas. Y recuerda que debes tener mucho cuidado al poner la sartén en el lavavajillas, ya que con el ajetreo del lavado cualquier cosa podría llegar a dañar el antiadherente.

 

4. Con este tipo de mangos podrás poner la sartén en el horno

 

De hecho el principal motivo que impide que la mayoría de sartenes puedan usarse en el horno es precisamente el mango, que está hecho de un material que no resiste temperaturas tan altas. Por eso la mayoría de sartenes no pueden usarse el horno. Esto es una limitación importante, ya que poder cocinar con tu sartén en el horno es realmente muy práctico. Los mangos desmontables solucionan muy buen este problema y hacen que cocinar en el horno sea muy fácil y práctico.

 

De todos modos, hay algunas sartenes cuyos mangos sí pueden usarse en el horno. Normalmente son los mangos de acero inoxidable -aunque te recomendamos que no te los tomes al pie de la letra y lo consultes con el fabricante para no llevarte un disgusto-.

 

5. Y también podrás quitar la sartén del horno sin usar manoplas

 

Colocar el mango en la sartén es muy fácil y rápido, o al menos los es con el sistema que utilizamos en Castey. Con nuestro sistema el mango queda perfectamente fijado: no se mueve y nunca se afloja. Además puedes montarlo sin tocar el cuerpo de la sartén y para hacerlo prácticamente no tendrás que introducir las manos dentro del horno, así que será muy difícil que llegues a quemarte, incluso si decides no usar manoplas.

 

 

6. Una sartén con mango desmontable se convierte rápidamente en una cacerola

 

En realidad la única diferencia entre una sartén y una cacerola es el mango. Así que si lo quitamos, en un momento convertimos nuestra sartén en una fantástica cacerola. Así nos ahorramos tener que comprar un producto para cada cosa y ganamos un poquito de espacio extra para llenarlo con esos gadgets de cocina que no podemos evitar comprar.

 

7. Incluso puedes convertir tu sartén en un molde para pasteles

 

No todos los moldes para pasteles tienen recubrimiento antiadherente, por eso muchas veces se cubren con papel de cocina o se untan con un poco de aceite o mantequilla. Pero a veces no es suficiente y si no vamos con cuidado se nos acaba quemando la base o que se nos pega la masa. No hay nada más antiadherente que una buena sartén con recubrimiento y de este modo podemos sacarle incluso más partido.

 

8. Si usas sartenes con mango desmontable podrás cocinarlo todo en el mismo sitio y ensuciarás menos

 

Y es que las sartenes con mango desmontable son utensilios de cocina extremadamente prácticos y realmente multifuncionales. Si nos acostumbramos a usar nuestra sartén con mango desmontable como cacerola o incluso como molde para pasteles ahorraremos un montón de tiempo al cocinar nuestras recetas. Y no solo eso, sinó que además ensuciaremos mucho menos y tendremos mucho más tiempo para dedicarlo a todas esas otras cosas que tanto nos gustan. Porque si juntamos todas las ventajas anteriores nos damos cuenta que en realidad no necesitamos montones de utensilios para cocinar. Vamos a verlo en un ejemplo que además se come y está buenísimo.

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Tarta de Manzana en Sartén con mango desmontable Castey

 

Ingredientes

 

  • 3 o 4 manzanas dulces
  • 3/4 de un vaso de azúcar
  • 1 cucharada de canela
  • Vainilla
  • Media cucharada de nuez moscada
  • El zumo de medio limón
  • Trozos pequeños de mantequilla
  • 2 láminas de masa quebrada
  • 15 gramos de galletas finamente picadas

Y por supuesto…una sartén Castey de unos 22 centímetros.

 

Preparación

 

1. Encendemos el horno a unos 200 grados más o menos.

2. Pelamos las manzanas, las cortamos en trocitos no muy grandes, añadimos los ingredientes del relleno y lo mezclamos todo en un bol. Si tenemos tiempo, lo dejaremos reposar unos 20 minutos para que las manzanas se maceren.

3. Pochamos las manzanas en la sartén a fuego muy bajo. Una vez cocidas, las reservamos en el bol y escurrimos el exceso de líquido.

4. Pasamos un poco de papel de cocina por la superficie de la sartén para secarla. Cubrimos la sartén con una de las láminas de masa quebrada y cortamos el sobrante.

5. Repartimos las galletas picadas por encima de la masa y añadimos el relleno.

6. Cubrimos el relleno con la segunda capa de masa quebrada y sellamos la tarta, haciendo pequeños cortes para que se abra un poco al hornearla.

7. Ponemos la sartén en el horno ayudándonos con el mango. Retiramos el mango.

8. Horneamos la tarta durante unos 20 minutos, hasta que la masa esté doradita.

9. Usamos el mango para sacar la sartén del horno.

 

¡Y lista para comer!

 

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